Cuando en septiembre me lancé a la aventura de tener un negocio propio, nunca imaginé lo que se nos iba a venir encima, empecé mis estudios de peluquería canina hace 6 años, y después de muchas vueltas, decidí que era el momento de trabajar para mí y no depender de otros.  Así nació DOGS N ROSES.

El 14 de marzo, cuando anunciaron el estado de alarma, fue el último día que abrí mi peluquería canina, la cual había inaugurado hacía  6 meses.

Desde ese día, nos confinamos mi pareja, mis dos perros y yo en casa. Al tener perros, se nos permitía salir dos veces al día. Nosotros no lo hemos llevado tan mal ya que además de poder salir con nuestras mascotas, nuestro piso tiene terraza con lo que podíamos disfrutar de una cervecita al aire libre.

Nos entreteníamos con lo que podíamos, hemos cocinado, hecho ejercicio, y alguno se ha atrevido a hacerse un cambio de look.

Ambos estamos matriculados en Escuela Europea,  estudiamos Administración y Finanzas. El confinamiento nos pilló en medio de los exámenes finales  que dadas las circunstancias del COVID 19,  realizamos online.  Tener que estudiar y examinarnos  nos ayudó a estar entretenidos  y no pensar demasiado en lo que estaba pasando.

Como muchos autónomos he ido viendo como llegaban los cargos al banco sin ingresar nada y como las ayudas llegaban con cuenta gotas.

Desde que anunciaron la desescalada vivimos los días con más ilusión y haciendo una cuenta atrás para poder volver a abrir mi negocio