Reflexiones de un alumno de Comercio Internacional

 

El parón que ha obligado a realizar el COVID-19 en la economía; Industrias cerradas en más de la mitad del planeta,   reducción de tráfico terrestre y aéreo y como consecuencia la disminución de CO2 emitido, en algunos casos como Barcelona hasta el 75% menos de contaminación en el  aire, qué en un día cualquiera, en tan sólo 4 semanas, el menor gasto de energía, disminución de vertidos contaminantes a las aguas etc  ha tenido una repercusión muy positiva en el medio ambiente

Los osos se dejan ver por Asturias, los cielos de grandes ciudades como Madrid y Barcelona se hace respirables. En uno de los mayores parques visitados por el hombre, la selva donde se encuentra la cascada de Iguazú,  los animales han vuelto a su entorno, Las aguas de los canales de Venecia se vuelven cristalinas y los peces vuelven a cruzarlos.

“La disminución drástica de la actividad económica quita presión a los ecosistemas, cuanto más tiempo dure esta reducción de la actividad más alivio tendrán”, explica Sastre, asegurando que los efectos en la naturaleza solo se podrán apreciar pasado un año, al menos. “Sin embargo, habrá que esperar a ver si existe un efecto rebote cuando se reactiven las economías”

Pero algo si se ha demostrado, el hombre tiene en sus manos el cambio climático. En tan solo mes y medio la naturaleza ha reaccionado. ¿Qué no hará si mejoramos nuestras industrias , nuestro transporte,  etc. ?  Pensemos en el desarrollo de nuevas logísticas para realizar el Comercio Internacional.

Federico  alumno de Comercio Internacional